Sep.15

“El cliente siempre tiene la razón” …no siempre

¿Cuantas veces no hemos escuchado esta frase?, Es muy común y utilizada por todos, desde el fontanero de la esquina hasta los grandes emprendedores, pero ¿Hasta que punto es del todo cierta esta frase?.

En mi opinión no debemos tomarnos esta frase tan en serio, es decir, si bien es cierto que para que una empresa o negocio triunfe debe satisfacer las necesidades de sus clientes y escucharlos para ofrecerles un mejor producto o servicio, pero no podemos tirar la casa por la ventana para cumplir con sus caprichos.

En el diseño y desarrollo web muchos de los clientes que contratan nuestros servicios no tienen idea de como se hace una página web (y es normal, si supieran no nos contratarían a nosotros). Es aquí donde nosotros como expertos en la materia debemos orientarlos y dejarles muy en claro desde un principio que se puede hacer y que no se puede hacer.

Cuando empezamos en este negocio, en nuestros primeros proyectos nos vemos cumpliendole los caprichos a los clientes y malbaratando nuestro trabajo con tal de "no dejar ir la oportunidad" y no dejar ir al cliente. No es hasta que ya estamos metidos en una bronca, cuando nos damos cuenta de que el cliente no tienía en claro lo que en verdad quería, y está constantemente haciendo cambios y modificaciones (imposibles algunas veces) a su idea original.

Como ya dije, es normal que los clientes pidan diseños imposibles, intros con flash, páginas llenas de gifs animados, fondos oscuros, letras amarillas en comic sans, etc. Pero es nuestra responsabilidad hacerles ver sus errores, orientarlos, identificar su problema, sus necesidades y trabajar juntos en una solución.

Existen otro tipo de clientes, los que son completamente cerrados, quieren que las cosas se hagan tal y como ellos quieren, no les importa si están bien o mal, ellos te están pagando y tu debes hacer lo que ellos digan, como ellos digan. Definitivamente a estos clientes hay que evitarlos. Al final del día perdemos más en tiempo, trabajo y esfuerzo que lo que recibimos de paga tratando de hacer realidad las fantasías de los clientes.

Es mejor decir no a un cliente que aceptar un proyecto a ciegas y después no cumplir con las expectativas y exigencias disparatadas de este. A fin de cuentas somos nosotros quienes quemamos mal como empresa o como profesionales, o peor aun terminamos trabajando gratis haciendo modificaciones que desde un principio se pudieron evitar.

Opinión
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